ARTÍCULOS

 

WUSHU EN ESTADO PURO

...por Juan Antonio Jimenez

 

Habitualmente la mayoría de los mortales suele buscar en las vacaciones estivales el relax de la playa o la montaña. Pero varios integrantes del club Nanbei, entre los que me incluyo, decidimos cambiar los típicos lugares de veraneo por una experiencia que ninguno podremos olvidar. Durante 15 días permanecimos en la Universidad de Educación Física y Deportes de Shangai, allí Chema, Pablo, Paloma, Esteban, Gonzalo, Dani y yo mismo, perfeccionamos y ampliamos nuestros conocimientos sobre Wushu. Fueron unos días con un ritmo frenético de entrenamientos, calor, amistad, Tofu y la experiencia de fundirnos con la todavía tan desconocida cultura China.

 

Destino Shangai

Nuestro viaje a ChinaTras un viaje de unas 13 horas desde París, en el aeropuerto nos esperaba un viejo conocido y amigo de Chema, Steve Zhu, aunque nosotros le llamáramos por su verdadero nombre Zhudong. Al principio no nos hacíamos a la idea de estar ante uno de los maestros de Wushu más importantes de China, el 'Rey de Águila', le llamaban en los tiempos en que, como nadie, dominó este estilo en todas las competiciones. Zhudong, una persona como los miles que desfilaban por el aeropuerto pasaba desapercibido, era uno más. Él iba a ser el responsable de nuestra estancia y a dirigir nuestros entrenamientos ayudado por varios profesores de la Universidad de Shanghai. Una vez instalados en una residencia del complejo de la Universidad, pasamos un par de días aclimatándonos a las altísimas temperaturas y a la tremenda humedad. Nuestra primera visita de la ciudad, las primeras compras, todo relax y sudor esperando la llegada del lunes, día en el que empezamos los entrenamientos. Aunque el ambiente era distendido todos éramos conscientes de que no habíamos ido allí sólo a hacer turismo y sabíamos que una vez sobre la moqueta del Wushu Hall íbamos a saber de verdad lo que era entrenar Wushu.

 

El primer entrenamiento

Llegado el lunes, puntualmente aparecimos todos en torno a las siete de la mañana en el comedor cercano a la residencia. Todavía sin desperezarnos, tomamos un abundante desayuno: huevos fritos, panecillos, café, pepino y dulces. Todo lo que nos proporcionaría las fuerzas para aguantar un entrenamiento de unas dos horas. Poco antes de las nueve nos presentamos en el Wushu Hall con nuestras gastadas Feivues dispuestos a estirar todos y cada uno de los músculos de nuestro cuerpo. Con más o menos atrevimiento empezamos a estirar y en unos minutos ya habíamos perdido una gran cantidad de líquido, llegaban los maestros, entre los que estaban Liu Tong Wei y Zhudong, y los componentes de los equipos coreano y filipino, con los que tuvimos el privilegio de entrenar durante nuestra estancia. Todos nos concentramos para afrontar el primer jibengong, y desde luego fue el más duro, todo tipo de patadas, ejercicios de puño, saltos, etc. Fue una prueba. Con ella, los profesores comprobaron el nivel del grupo. Sólo con vernos ya sabían cuál era el ritmo que tenían que imprimir en posteriores entrenamientos, donde estábamos muy 'verdes' y donde nos defendíamos. Después de eso y debido a que cada uno tenía preferencias por uno u otro estilo, nos dividieron en tres grupos. El primer grupo haría estilos y armas de norte (changquan, espada y sable). La única chica de Nanbei, Paloma, quedó enclavada en este grupo, ella practicaría durante los días de entrenamiento changquan y espada de competición. El segundo se centraría en los estilos de sur (nanquan, nangun y nandao), en él estábamos el resto: Pablo, Esteban, Gonzalo, Dani y yo. El tercero era el grupo de Tai Chi, en el que no había nadie de Nanbei. Chema, que iba a aprender Baqua y doble sable, quedó liberado de cualquiera de los grupos, aunque eso no era obstáculo para verle hacer alguna serie de sus correspondientes estilos como uno más del grupo de norte o del de sur.
Nanbei en la UniversidadRepartidos de esta forma cada uno conoció a los que serían sus profesores, todos fuimos rebautizados con nombres chinos: Pablo=Paolo, Gonzalo=Salo, Dani=Tani... y enseguida nos pusimos a trabajar. Lo principal el primer día fue ver el nivel de cada uno en nanquan y pulir algunas cosas, ya que era la única forma que conocíamos todos. El primer entrenamiento se pasó más o menos rápido, quizá la adrenalina o la novedad (¡Estábamos en China, entrenando con maestros y profesores chinos!), el caso es que sólo cuando estábamos sobre la moqueta roja relajando nuestros ya maltrechos músculos (sólo hizo falta esa primera sesión) fuimos conscientes de lo que habíamos hecho y llegaron el cansancio, los primeros dolores, pero a la vez la satisfacción resumida en una frase: "¡Hemos aguantado!". Una vez recuperados, la ducha, la crema fría para recuperar los músculos y la comida, una breve siesta y de nuevo al Wushu Hall, otras dos horas de wushu. Más jibengong, nadie se lo salta, es imprescindible y necesario, y luego series, y series y más series. Era impactante ver como sudábamos, todos teníamos las camisetas oscurecidas por la humedad de nuestro sudor, de hecho en la zona de los 'chicos de sur' el parqué junto a la moqueta terminó inundado, lo que a los chinos, en especial a Liu Tong Wei les parecía hasta gracioso, como si no lo hubieran visto en su vida.

 

Y el resto de los días...

corrección posturalEl resto de los entrenamientos se fueron sucediendo con el mismo orden y disciplina. Tras el primer día nos dimos especial cuenta del hecho de que estirar es imprescindible, como recuperar el cuerpo tras las sesiones de entrenamiento. Por eso, sabíamos que poner mucho empeño en el primer estiramiento del día era fundamental, eso nos ayudaría a evitar las lesiones que se pudieran producir por el alto ritmo de entrenamiento que íbamos a desarrollar. Dentro de la parte técnica cabe destacar que el grupo de sur comenzó a 'desmarcarse' de la estructura de entrenamientos de norte. Por ejemplo, el jibengong de sur pocas veces incluía saltos, salvo que fueran los propios de la forma de nanquan, nangun o nandao. Además, nuestros maestros incidieron en la repetición de diferentes ejercicios aislados, que luego encontramos en todas las series que practicamos, desarrollamos un jibengong casi exclusivo para nanquan, los mismo que sucedería la segunda semana con el profesor de nangun. Los primeros días Wan Sang, el profesor de nanquan y nandao, incidió sobre todo en los gestos que nos harían transmitir más fuerza tanto en nanquan como con el nandao. Destacó sobre todo lo importante que es la cadera para imprimir potencia y control a los golpes y a los movimientos, igual que el gesto de la cabeza y el cuello. También, y esto no se me olvidará nunca, resaltó la importancia de la relajación, cada dos por tres al grito de ¡Djemba! nos hacía rebajar la tensión que acumulábamos en los hombros. Por eso, no era de extrañar que durante veinte minutos nos tuviera a todo el grupo repitiendo el mismo movimiento hasta que lográbamos imprimir el carácter que él buscaba en nosotros y que es tan importante en wushu. También el final de las clases con Wan Sang era diferente, ya que junto a nosotros nos enseñaba ejercicios específicos para relajar la musculatura, especialmente los cuadriceps, que eran los que más sufrían. Este joven profesor, competidor con el equipo de la universidad, nos dejó marcados a todos por su simpatía, su paciencia y su sencillez, trataba de comunicarse con nosotros por gestos y llegamos a intercambiar alguna que otra broma.

Por otro lado, el grupo en el que estaba Paloma, el de norte, siempre comenzaba con el jibengong clásico, esto incluía todo tipo de pateos, saltos y un trabajo muy específico sobre aplicaciones dentro de la forma. Por ejemplo, incidían más en los barridos, los equilibrios y los inicios de las carreras para los saltos. Aunque siempre había cierto 'pique' por ver que jibengong era más duro, si el de sur o el de norte, lo cierto es que cada uno en su parcela tenía su grado de dureza. Cuando al grupo de sur le tocaba hacer un jibengong de norte... lo notaban.

Así transcurrieron los entrenamientos durante los 14 días que duró nuestra estancia en Shanghai donde, como os podéis imaginar, no sólo entrenamos, también descubrimos una bellísima ciudad y una cultura tan chocante como atractiva. Contaros las anécdotas y describir todo lo que vimos y lo que nos sucedió allí nos ocuparía unas cuantas páginas, por eso creo que es mejor dejar que seáis vosotros mismos los que descubráis qué es lo que nos puede ofrecer la cuna del Wushu.

 


Escuela de Wushu Nanbei>> Artículos

Esta web contiene marcos, Si Ud. ha entrado a través de un buscador (Google, etc.) puede ser que no vea el menú de navegación. Para solucionarlo, puede entrar desde la página de INICIO

ESCUELA DE WUSHU NANBEI. Todos los derechos reservados.

Montaje web: www.hacerwebs.com hacerwebs